Juego indie de aventura desarrollado por The Game Bakers, los mismos que hicieron Furi y Haven. El juego se anunció originalmente en el Summer Game Fest de 2024, pero captó mi atención en el State of Play de junio de 2025. Probé la demo y me llamó mucho la atención, sobre todo el planteamiento novedoso y la aproximación que hacían como juego de escalada. Había jugado juegos del estilo como Jusant, pero este propone algo completamente diferente. En pocas palabras, Cairn me ha encantado. Es sin duda lo mejor que he jugado en lo que llevamos de año.
El objetivo de Cairn es simple. Tienes que llegar a la cima del monte Kami, una cima que hasta ahora nadie ha conseguido conquistar. Este monte se ve como una especie de summum entre los escaladores, aquello a lo que todo el mundo aspira a lograr en algún momento de su vida. Nuestra protagonista es Aava, una escaladora profesional y famosa, muy curtida ya en el terreno, que se ha propuesto cumplir este "reto final" a toda costa. Durante la escalada nos iremos encontrando con otros escaladores, recibiremos mensajes de nuestros seres queridos y aflorarán una serie de cuestiones existenciales relacionadas con el sentido de llegar a la cima. Muy interesante, de verdad. Todas estas movidas filosóficas son mi opio personal, me flipan. El juego no va simplemente de escalar y llegar a la cima. Va más allá, y lo hace genial. También veremos durante el camino los restos de una civilización que anteriormente habitaba la montaña, los trogloditas, y nos iremos empapando de su historia, sus tradiciones, sus costumbres, de cómo vivían y de lo que les pasó. De nuevo, fascinante.
El arte de escalar
La jugabilidad es otro de los aspectos que vienen fuertes. Es el juego de escalada con mejor planteamiento que he probado jamás, con una combinación casi perfecta entre supervivencia y jugabilidad. La mecánica principal está en el control del personaje, en la propia acción de escalar, controlando las extremidades de Aava para ponerlas en los pequeños salientes que veas en la superficie rocosa. Si no encajas bien las manos y los pies, Aava se termina por cansar y acaba cayéndose. Parece sencillo a priori, pero en las primeras horas me estuve cayendo de forma constante, una vez tras otra, a veces de forma repetida en la misma zona. No obstante, a partir de la hora 6-7 de juego alcancé una especie de estado de iluminación divina donde, por fin, entendí la forma de jugar. Fue maravilloso.
Durante tu expedición irás cargando con una mochila que es básicamente tu inventario, donde llevas pitones, comida, bebida, botiquines, pastillas, vendas… Los pitones te sirven para anclarte a la pared y que, en caso de caída, no te vayas al Abismo de los Lamentos. El juego también recompensa la curiosidad y la exploración con mejoras de equipamiento u objetos especiales. Por ejemplo, ves la pequeña entrada de una cueva mientras escalas y decides desviarte. Cuando entras, resulta que hay un asentamiento troglodita fascinante con mucho lore detrás y, al final de la gruta, te encuentras unos guantes luminiscentes que te servirán para iluminar tu escalada en medio de la oscuridad de la noche.
La parte de supervivencia se refleja en una serie de stats que debes vigilar, como la vida, el hambre, la sed y el frío. Conforme escales se irán agotando y tendrás que reponerlas. Si Aava tiene hambre, tendrás que cocinar o comer algo, si te caes y te haces daño, usar botiquines, y por el simple hecho de escalar, Aava acabará con heridas en los dedos que tendrás que vendar (dedo a dedo). Si no los vendas, tu agarre será peor.
Desafío y belleza
El juego es bastante desafiante. Existen tres modos de dificultad. El modo "Free Solo" es una dificultad sin guardados y con muerte permanente que casi ni cuento, porque es para gente que siente placer haciéndose daño. Quedan dos, el modo fácil y el modo alpinista (estándar), que es el que jugué y la experiencia equilibrada y recomendada. En este modo solo puedes guardar en los "vivacs", tiendas de campaña o refugios que te vas encontrando durante la ascensión (el juego es bastante generoso con su distribución). Si mueres, empiezas desde el último vivac. En ellos también puedes cocinar o reparar pitones rotos. Y cuando digo que Cairn es desafiante no es porque vayas a morir mucho (yo morí 12 veces en total), sino porque te vas a caer un montón (en mi caso, 110 veces). En otras palabras, te va a tocar aprender y perfeccionar la mecánica de escalada, sin excusas.
Visualmente es impresionante, más por su dirección artística y su atención al detalle construyendo los escenarios del monte Kami que por el apartado técnico. Lo bonito es que, conforme subes, mejores vistas tienes. De alguna manera, y sin quererlo, Cairn recompensa la perseverancia del jugador con paisajes de ensueño. No podía parar de sacar capturas de pantalla del deleite visual al que estaba siendo expuesto. Curiosamente, el juego es consciente de su belleza. A lo largo de la travesía hay puntos de descanso donde la cámara se coloca estratégicamente para que saques una instantánea.
Alguna cosilla que no me ha gustado tanto es la gestión de inventario. Casi siempre iba con la mochila petada y no podía recoger objetos porque ya estaba llena. No hay manera de ampliar el espacio y durante casi toda mi partida fui apurado con este tema. Y luego, sobre todo al principio, me ocurría que no tenía ni idea de por qué mi personaje se caía. ¿Dónde había fallado? Nunca lo supe. La forma de aprender es a base de prueba y error. Me hubiera gustado algún tipo de feedback del juego que mostrara qué es lo que ha fallado.
En conclusión, es uno de los mejores juegos indies que he jugado jamás, probablemente lo situaría en un top 10. Al principio me daba un poco de palo iniciar el juego porque sabía que iba a sufrir, pero una vez atraviesas las primeras áreas de la montaña, el juego te hace click y no puedes parar de ascender. Una experiencia de lo más singular, bella y entretenida. Llega un momento en el que entras en comunión con la montaña, estás tú solo frente al inconmensurable monte Kami. El final es precioso y recomiendo a todo el mundo jugarlo porque Cairn es, sin duda, una experiencia única.
Desglose de puntuación
Veredicto
Uno de los mejores indies que he jugado jamás y el juego de escalada con mejor planteamiento que existe. Singular, bello y desafiante. Cuando te hace click, no puedes parar de ascender.